viernes, 6 de diciembre de 2013

TÚCUME: TIERRA DE CULTURA SIN FIN, EN SUS DANZAS, SU GENTE Y EN SU ARTE.

Una tierra de curanderos por tradición

Túcume es una tierra con tradición, con costumbres, con riqueza en sus danzas, en su gente,  Túcume es un pueblo que disfruta internamente lo que tiene y se complace en su territorio de lo que Dios bondadosamente le ha otorgado, ante esta presentación de riqueza cultural existe gente que emigró hacia un futuro mejor y manteniendo esperanza y confianza en que su pueblo puede  desarrollar regresaron en búsqueda del reconocimiento y rescate de las tradiciones perdidas.

Uno de los personajes que retornaron es el nieto del brujo Santos Vera Sandoval que decidido a fomentar la participación de su pueblo, después de haber estudiado en la escuela de arte de España, regresó en busca del reconocimiento de las tradiciones perdidas de su tierra, una de ellas el curanderismo, una práctica tan antigua y sin embargo desconocida para muchos de la zona así como sus danzas las cuales reflejan historias reales y cotidianas de tradición en su mismo pueblo.

Mesa de curanderismo 

Justamente fue él quien realizó el encuentro de curanderos y comunicadores en Agosto de este año realizado en el Museo de Sitio de Túcume, realizando una convocatoria por las redes sociales, vía Facebook es como pude enterarme de esta iniciativa, así que decidí partir hacia Túcume, y observar una realidad distinta, el encuentro se realizó desde las 9:00 pm contando con la presencia de distintos curanderos de la zona y el grupo teatral GK amigo tucumanos, el cual participó con un sketch en el encuentro reflejando la realidad de curanderismo en la zona, realizaron dos intervenciones la primera refiriéndose a un  curandero fanfarrón que no podía curar de verdad y la segunda infiriendo a curandero que sanaba a pesar de que la persona que acudía con un problema no contaba con el dinero suficiente.


Los cineastas que asistieron reprodujeron sus cortos a vista y paciencia de los asistentes que quedaron maravillados y entusiasmados con las historias de “La ayahuasca”, entre otras reflejando historias como “La Peregrina” donde se cuenta la historia de una mujer que recorre distintos espacios culturales en nuestro país peruano, resaltando la costumbre de rendirle homenaje a su virgen peregrina, “La Virgen Purísima de Túcume” una costumbre que data de la época del virreinato y que surge con la llegada de la Virgen “Grande” que significó para los tucumanos una liberación de la dependencia de los Ferreñafanos, el afianzamiento de su identidad local y, también que sea una costumbre mantenida en todo su territorio, contagiando a los pueblos aledaños.

En 1700 la festividad de la Virgen era acompañada por la danza de los diablicos y, en 1770 la festividad decae, por las constantes lluvias desaparecen y muchos indígenas emigran, consecuencia de ello disminuye la producción, por aquellos años es celebrada esporádicamente, parecía que el culto fenecía, a fines del S. XVIII resurge.
En 1819 se celebraba ocho días antes de carnaval y, desde aquella fecha hasta hoy es celebrada en forma ininterrumpida. La Virgen “Chica” permanecía 362 días en Ferreñafe y, por tres días visitaba a su “hermana”, la grande en Túcume, rito que se cumple hasta el día de hoy.


Sumado  a esta festividad se encuentra la danza de los diablicos que utilizaron los españoles desde la época virreinal para evangelizar a todo los pobladores la danza de los siete pecados capitales, donde cada diablico ofrece un discurso por cada pecado, esta festividad atrae a muchos turistas, es una feria donde irradia cultura y alegría de los tucumanos donde disfrutan sus costumbres con buena música y la mejor comida.
Retornando al encuentro, se puedo observar la poca asistencia de los pobladores de Túcume, encontrándose una profesora de la Universidad Nacional Pedro Ruíz Gallo, así como comunicadores de  algunos medios de Comunicación, cineastas de novel y gran trayectoria, estudiantes universitarios de la Universidad Nacional Pedro Ruíz Gallo y La Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.

Iglesia San Pedro de Túcume

En la ceremonia de los curanderos se pudo observar  la tradición acentuada que todavía perdura en este pueblo, al pronunciar palabras que invocaban al bienestar, en su baño de florecimiento para lo cual contaron con la ayuda de un asistente del público la cual fue la Lic. Consuelo Salas Valladolid de la Univ. Nac. Pedro Ruíz Gallo entusiasmada participó de la ceremonia y acorde con la ocasión llevó su vestimenta de la zona, así mismo se realizaron limpias de gente que salía voluntariamente al escenario de los curanderos que sentían la tranquilidad o temor de los participantes. 


Es inimaginable el sentir de las personas que pasaron por esta experiencia, las sensaciones y sentimientos que pudieron haber experimentado en esta ceremonia, los desengaños, temores, traiciones que avizoraban  y no saben si atribuirle a los efectos del San Pedro o es el encuentro que este mismo provoca de lo vivido o que van a vivir.


Túcume es una tierra que te enseña mucho, disfrutas de su tranquilidad pero también de ese enigma que encierra en su tradición, en sus danzas, en su gente tan cálida y amable.






Entrevista realizada a la Lic en Educación, Consuelo Salas Valladolid, asistente a este encuentro además de asesora en eventos culturales.  

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