TÚCUME: TIERRA DE
CULTURA SIN FIN, EN SUS DANZAS, SU GENTE Y EN SU ARTE.
Una tierra de
curanderos por tradición
Túcume es una tierra
con tradición, con costumbres, con riqueza en sus danzas, en su gente, Túcume es un pueblo que disfruta internamente
lo que tiene y se complace en su territorio de lo que Dios bondadosamente le ha
otorgado, ante esta presentación de riqueza cultural existe gente que emigró
hacia un futuro mejor y manteniendo esperanza y confianza en que su pueblo
puede desarrollar regresaron en búsqueda
del reconocimiento y rescate de las tradiciones perdidas.
Uno de los personajes
que retornaron es el nieto del brujo Santos Vera Sandoval que decidido a
fomentar la participación de su pueblo, después de haber estudiado en la
escuela de arte de España, regresó en busca del reconocimiento de las
tradiciones perdidas de su tierra, una de ellas el curanderismo, una práctica
tan antigua y sin embargo desconocida para muchos de la zona así como sus
danzas las cuales reflejan historias reales y cotidianas de tradición en su mismo
pueblo.
Mesa de curanderismo
Los cineastas que
asistieron reprodujeron sus cortos a vista y paciencia de los asistentes que
quedaron maravillados y entusiasmados con las historias de “La ayahuasca”,
entre otras reflejando historias como “La Peregrina” donde se cuenta la
historia de una mujer que recorre distintos espacios culturales en nuestro país
peruano, resaltando la costumbre de rendirle homenaje a su virgen peregrina, “La
Virgen Purísima de Túcume” una costumbre que data de la época del virreinato y
que surge con la llegada de la Virgen “Grande” que significó para los tucumanos
una liberación de la dependencia de los Ferreñafanos, el afianzamiento de su
identidad local y, también que sea una costumbre mantenida en todo su territorio,
contagiando a los pueblos aledaños.
En 1700 la festividad
de la Virgen era acompañada por la danza de los diablicos y, en 1770 la
festividad decae, por las constantes lluvias desaparecen y muchos indígenas
emigran, consecuencia de ello disminuye la producción, por aquellos años es
celebrada esporádicamente, parecía que el culto fenecía, a fines del S. XVIII
resurge.
En 1819 se celebraba
ocho días antes de carnaval y, desde aquella fecha hasta hoy es celebrada en
forma ininterrumpida. La Virgen “Chica” permanecía 362 días en Ferreñafe y, por
tres días visitaba a su “hermana”, la grande en Túcume, rito que se cumple
hasta el día de hoy.
Sumado a esta festividad se encuentra la danza de
los diablicos que utilizaron los españoles desde la época virreinal para
evangelizar a todo los pobladores la danza de los siete pecados capitales,
donde cada diablico ofrece un discurso por cada pecado, esta festividad atrae a
muchos turistas, es una feria donde irradia cultura y alegría de los tucumanos
donde disfrutan sus costumbres con buena música y la mejor comida.
Retornando al encuentro,
se puedo observar la poca asistencia de los pobladores de Túcume, encontrándose
una profesora de la Universidad Nacional Pedro Ruíz Gallo, así como
comunicadores de algunos medios de
Comunicación, cineastas de novel y gran trayectoria, estudiantes universitarios
de la Universidad Nacional Pedro Ruíz Gallo y La Universidad Católica Santo
Toribio de Mogrovejo.
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| Iglesia San Pedro de Túcume |
En la ceremonia de los curanderos se pudo observar la tradición acentuada que todavía perdura en este pueblo, al pronunciar palabras que invocaban al bienestar, en su baño de florecimiento para lo cual contaron con la ayuda de un asistente del público la cual fue la Lic. Consuelo Salas Valladolid de la Univ. Nac. Pedro Ruíz Gallo entusiasmada participó de la ceremonia y acorde con la ocasión llevó su vestimenta de la zona, así mismo se realizaron limpias de gente que salía voluntariamente al escenario de los curanderos que sentían la tranquilidad o temor de los participantes.
Túcume es una tierra que te enseña mucho, disfrutas de su tranquilidad pero también de ese enigma que encierra en su tradición, en sus danzas, en su gente tan cálida y amable.
Entrevista realizada a la Lic en Educación, Consuelo Salas Valladolid, asistente a este encuentro además de asesora en eventos culturales.

